jueves, 24 de noviembre de 2016

EL MOMENTO DECISIVO. ¿CAZAR O PESCAR?


En el anterior post, en el que os exhortaba a acudir a la exposición de Robert Doisneau, quedó en suspenso comentar algo sobre el llamado “momento decisivo”. Como sabemos, esta expresión la acuñó el gran reportajista (quizá el paradigma del género, junto a Robert Capa, perdonen es una opinión) Henri Cartier-Bresson.
La idea es describir esa imagen “cazada” al vuelo, esa instantánea irrepetible, que una milésima de segundo antes o después ya no sería igual.
Componer una imagen cazada al vuelo  es muy difícil, ya que implica captar la acción y que todo esté “en su sitio” cosa harto complicada. Por eso la técnica que seguían Cartier-Bresson y Doisneau y que seguimos algunos de sus modestos seguidores no es la de cazar, sino la de pescar.
 
Indudablemente los fotógrafos somos gente especial, raros, por qué no decirlo. Vemos cosas que los demás no ven y hacemos barbaridades por conseguir una foto que solo nos va a reportar satisfacción personal. Y no digamos si, además de fotógrafo, eres alpinista…
                                                  
Sin tener la osadía de compararme con los dos genios mencionados, hace mucho que descubrí que la perfecta instantánea  no es un golpe de vista (salvo en contadas ocasiones) sino que hay que esperarla.  Ves un escenario y a alguien que te sugiere algo. El momento se produce cuando el personaje se integra en el escenario, en el lugar preciso para que la composición sea perfecta y se produzca la magia. Clic. Ya está.
Recuerdo tener una gaviota encuadrada y enfocada, esperando a que emprendiera el vuelo para fotografiarla contra un bellísimo fondo en las islas Lofoten, en Noruega. Yo esperaba que el pajarito echase a volar en cualquier momento y cazarle, pero estuvo, ¡20 minutos! sin moverse. Yo estaba agotado y a punto de bajar la cámara, cuando de pronto, despegó…en picado hacia el agua y se salió de cuadro. Naturalmente yo había encuadrado suponiendo que iba a volar hacia arriba. Fue una de esas fotos que nunca olvidas, porque no llegas a hacerla.
Afortunadamente no siempre te quedas con el índice en alto. Lo digital nos ha evitado esperar todo el proceso de revelado para gritar: ¡Mira, mira que foto! a quien sea que tiene la desgracia de sufrir en silencio nuestra afición patológica a cazar momentos, a riesgo de que alguien te rompa un diente…porque claro, como en el viejo Oeste, aquí se dispara y después se pregunta, en su caso.

Pero veamos la diferencia entre cazar y pescar. Son dos fotografías tomadas el mismo día en dos lugares muy próximos en Amsterdam.  En la primera observo ese fondo con una geometría tan peculiar, encuadro y espero a que pase algo. Pasa la ciclista y ya se lo que estaba esperando. La pesco. Clic. Pero el propio fondo, con tanta gente...ya veremos.

 

 La segunda responde a mi búsqueda  de alguien que fuera hablando por el móvil mientras avanzaba en su bicicleta. La vi, levanté la cámara y la cacé. Clic. Pero hay un problema, el foco no es bueno, está en el fondo, aunque el ligero movimiento da a la fotografía el dinamismo necesario y el fondo… ya veremos.



Si,  posteriormente a la caza y a la pesca, las he cocinado. Y aquí ya oigo los gritos: ¡Fraude!, ¡Falsificación!, ¡Trampa!...
¿Por qué? ¿Es que la fotografía tiene la obligación de ser una copia exacta de la realidad? ¿Le pedimos a Antonio López que sea exactamente igual de fiel cuando pinta la Gran Vía? Es un extraordinario cuadro hiperrealista, que si no fuera porque no hay gente podría pasar por una foto, si en vez de ver el cuadro original vemos una reproducción, como esta:

En imagen, lo importante es el resultado final, siempre que no haya perjudicados. ¿O alguien cree que esta foto es una instantánea “cazada”?

Es de Cartier-Bresson, el maestro del instante decisivo, pero está claro que aquí “pescó”. Esas barandillas no se colocan solas, hay que estudiar mucho, componer y esperar a que pase algo. Y pasó el ciclista. Clic. Foto para la historia.

Resumiendo: menos integrismos y más saber a dónde queremos llegar. Por donde lo hagamos, da lo mismo.

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