domingo, 21 de agosto de 2016

¿QUÉ CÁMARA ME COMPRO?


Muchos ya volviendo de vacaciones o a punto de terminarlas, habréis tenido la sensación de que el móvil se queda corto para hacer fotos…como Dios manda.

No voy en pisar ese charco, pero si estoy seguro de que a muchos les pica la “necesidad” de hacerse con una digital y hacer fotos como los profesionales…o casi.

La decisión de comprar una cámara es complicada, porque son muchos los factores a tener en cuenta. Vamos a ver si nos aclaramos:

Lo primero, tal como está el patio, el precio es muy importante. Y podemos caer en la tentación de tirar la casa por la ventana: “Una réflex de primera marca con muchos megas y objetivos de lo mejor” no nos fallará y es lo que nos merecemos…pero ojo ¿Has pensado bien que tipo de fotografía vas a hacer? No es lo mismo hacer paisajes que retratos o bodegones y, no nos engañemos, de todo no vamos a hacer.  Además, el peso, el volumen, la indiscrección, el cuidado que hay que tener…puedes terminar usando de nuevo el móvil.

Primer consejo: Medita bien el uso que vas a dar a a tu cámara. Deja abiertos caminos a explorar pero no tantos como para perderte.

Bien, ya te has decidido, ahora vamos a ver que nos ofrece el mercado. ¿Cómo quiero que sea mi cámara?

Quiero que sea pequeña y no pese. Vale, tenemos un montón de compactas que se llevan en el bolsillo y tienen prestaciones impresionantes, pero eso ya lo tiene el móvil. Lo que no tiene son controles manuales, que te permiten hacer a tí la foto y no el japonés que lleva el Smartphone dentro. Exposición, enfoque, zoom óptico (los digitales no son zooms sino un “recortador” de imágenes), visor, son características que te independizan de los automatismos y te van soltando en  este asunto del “retratismo”.

Antes de saltar al campo de las réflex veamos dos clases intermedias, las bridge, y las EVIL, que sin tener las prestaciones y la calidad de aquellas, cuentan en sus filas con autenticas joyas, que se cobran a precio de réflex, por cierto. Son manejables y los resultados sorprenden por su calidad. Las EVIL disponen de objetivos intercambiables y todos los controles manuales o programables. Pero ya hay que decir que las bridge (no así las EVIL) no dan la calidad de una réflex, sencillamente porque el sensor es de menor tamaño. Entonces, ¿dónde está la diferencia con una compacta?  En que al ser más grandes, permiten la incorporación de ópticas de mejor calidad y…algo se gana, pero es falso que la calidad sea “intermedia”, en general se acerca a la de las compactas, salvo alguna que puede calificarse de “capricho”. Y los caprichos se pagan.

Y si estamos decididos a pagar, pues una réflex colmará nuestros deseos…pero hay muchas…No sólo de Canon y Nikon vive el Hombre.

La calidad de una imagen digital es la resultante del equilibrio tamaño del sensor (los dichosos megapíxeles)-calidad de la óptica.


Sensores FX y DX. Ande o no ande, el sensor grande.

Pero ojo con las cantidades ingentes de megas a precio de saldo. Pueden ser interpolados, presentar aberraciones, etc. Desconfía (en esto también) de los chollos de marcas “nisu”. Además hay otra trampa: Comprar una cámara de 30 megas si no se es un profesional que le va a sacar rendimiento, es un disparate porque ¿Sabes el disco duro que vas a necesitar para guardar tus imágenes y la potencia de procesador necesaria para gestionar ese volumen de datos?. Más de uno se ha tenido que comprar otro ordenador …en vez de ese tele para fotografiar buitres que le hacia tanta ilusión.

¿Y el vídeo? Imprescindible aunque no lo vayas a usar e inevitable porque todas las de cierto nivel lo incorporan. Yo hubo un tiempo que opinaba que “las de foto para hacer fotos y las de vídeo para hacer vídeo”. Pero como en tantas otras cosas…me he tenido que rendir a la evidencia. Las DSLR lo hacen todo bien. Foto, vídeo, geo posicionamiento… y no descarto que alguna te dé la buenaventura.

Y nos olvidamos las aventureras, que puestas en el casco te reproducen los movimientos de una bajada por el Sella y nos hacen recordar aquello de las constantes perceptivas que tiene nuestro cerebro y no las cámaras. Bromas aparte son un segmento interesante pero limitado a unos usos muy concretos.

Y llegados a este punto espero no haber aclarado nada, porque esto de comprarse una cámara es más difícil que poner de acuerdo a dos políticos (españoles).

Y si quieres saberlo todo del tema, dos de mis  e-book “Luz, Smartphone, ¡Acción!” y “Domine su cámara digital” os vendrán que ni pintados.

Seguiremos informando.

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