07 julio 2016

CAMBIOS, CAMBIOS (I)


He pasado 30 años de mi vida haciendo programas de televisión y siempre escuchaba por los pasillos la misma cantinela: ¡Como cambia esto!, ¡La televisión está cambiando!, ¡Esto va a una velocidad…!
Claro que cambia, es el medio de comunicación tecnológicamente más complejo y  el que más audiencia tiene…¿O tenía?
Porque ahora si que están cambiando las cosas. Antes de la revolución digital, los cambios eran meramente tecnológicos, aunque solían tener alguna repercusión en la narrativa o en la forma de trabajar.
Pero lo que está sucediendo en estos momentos es algo de mucho mayor calado: Es la propia televisión tal como la conocemos la que está en cuestión. Y sus profesionales han de estar muy atentos, porque la “optimización de los recursos humanos” está a la orden del día. No hace ni una semana, el Decano de una facultad de Periodismo de este país, me aseguraba que dicha carrera estaba perdiendo alumnos en número muy alarmante. ¿Es que ya no hay trabajo para los periodistas? Muy al contrario, cada vez hay más medios…digitales. Cuando el papel está quedando como refugio de románticos, igual que la fotografía sobre película, se hace imprescindible que los profesionales del periodismo tradicional se convenzan de que ya no basta con tener una buena agenda. La herramienta ha cambiado la profesión. Y la llevamos todos en el bolsillo, es más, en la mano. Es ese artefacto que comenzó siendo un teléfono y que hoy se ha hecho imprescindible en nuestras vidas.
¿Cuál es la clave de triunfar en el periodismo? No hay sólo una, pero lo de estar en el lugar oportuno en el momento preciso siempre se ha dicho que era la primera. Y ¿Quién está hoy en ese sitio y momento? Cualquiera. Y llega antes que el profesional más rápido porque ya está allí, con su Smartphone, y lo graba y lo cuenta y lo envía…barato, barato, amigo, no me cuesta seguros sociales, pagas extra, nóminas, no tengo que aguantar sus delirios de genio…no pide vacaciones, porque siempre está allí. Somos usted o yo o su prima la del pueblo…y el empresario heredero del Ciudadano Kane tan contento. “Periodismo ciudadano”, lo llaman. ¿Cómo?¿Contrastar las fuentes?¿Qué le pasa en la boca? Y menos mal que siguen haciendo los vídeos verticales…todavía se puede reconocer "al que pasaba por allí".








                                                                                 










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